Volver

Siempre vuelvo a este blog. A veces lo abandono un rato a favor de Substack, pero me gusta escribir aquí. Esta vez no voy a escribir la traducción literal de mi último Substack, sino algo un poco diferente sobre las cosas que me han pasado últimamente.

Primero que nada me saturé de retroalimentación. Seguí con talleres con amigos, tomé el seminario de manuscritos de UTV y dejé que se acumularan comentarios y comentarios de mis cuentos y la novela que estoy escribiendo sin trabajarlos, hasta que llegué a un punto donde no podía seguir. No voy a tomar talleres por un rato (llevo un mes sin ellos) de hecho pensé incluso dejar de revisar y de escribir mis textos un rato.

Mi terapeuta me recomendó escribir un diario sobre lo que sentía físicamente y a nivel anímico. Creo que me ha ayudado a fijarme en otras cosas, a resolver algunos detalles que se me habían ido en ciertos cuentos o en la novela. No hice correcciones, sólo notas para revisar después.

Pensé en los problemas que tiene mi versión actual de la novela, si hay algo en mí que no la está dejando avanzar y decidí empezar a escribir sobre mí a esa edad. Creo que esto me va a ayudar para dos cosas: separar lo que es mío de lo que es de mi personaje y volverme a situar en cómo piensa un adolescente de once años.

Había pensado dejar mis escritos por un mes más, pero la semana pasada quise retomar un cuento, lo he estado trabajando desde entonces, pensando en qué funciona y qué no tanto. Esto es importante para mí porque en algún punto pensé que quizá abandonaría esos cuentos y el manuscrito de la novela para siempre. Hubo un momento en que no podía ni leer a gusto. Pienso que la situación de la pandemia agrava las situaciones que nos hacen sentir mal o nos incomodan, pero me da gusto ir retomando todo poco a poco, aunque para los talleres seguiré dándome un tiempo en lo que proceso toda lo que me han dicho y lo que a mí me hace sentido.

En cosas más felices acaba de salir “Lo fantástico no existe”, una compilación de cuentos de alumnos y ex alumnos de Literaria Centro Mexicano de Escritores. Si están en México se los puedo hacer llegar por correo o lo pueden adquirir en la Tienda de Libros Ampleados.

Otra cosa que me hizo muy feliz es que ayer fui a tomarme fotos de estudio para la solapa de mi nuevo libro (las redes y lo que amerite). ¿Es un gasto? Sí. ¿Vale la pena? Muchísimo. Las fotos me las tomó Horacio Flores. Es muy paciente, muy profesional y un gran conversador. Quedé muy contenta con el resultado preliminar. Ya abundaré al respecto en otro post cuando me lleguen las fotos.

Espero que este post les sirva para sentirse un poco más acompañados y menos perdidos en esta pandemia. Es normal que el proceso creativo cambie, que sintamos incertidumbre y que la forma de arreglar las cosas no siempre sea evidente.

You don’t have to be on your own

Aunque escribas Especialmente si escribes

Cuando empecé a escribir, estaba segura de que me iba a volver una criatura solitaria. Me imaginé que me iba a encerrar en mi mente y en mis libros sin enterarme de nada de nadie. La verdad es que mis periodos de crecimiento más significativos como escritora se han dado en compañía: talleres, revisiones de amigos, pláticas de cómo nos sentimos, etc.

La retroalimentación es esencial cuando escribes. Al principio es muy difícil. La crítica puede doler. Es necesario acostumbrarse a escuchar critica de nuestros trabajos (en realidad uno nunca se acostumbra del todo). Al mismo tiempo es muy importante aprender a proporcionar buena retroalimentación. ¿Cuáles son las características de esa “buena retroalimentación”? Bueno, después de participar en algunos talleres de escritura algo que podría decir es que es importante que nuestra participación vaya más allá de un “me gusta” o “no me gusta”. También es esencial evitar la agresión. Los ejemplos y sugerencias siempre son útiles, pero es fácil perderse sin una guía.

Hace unos meses atendí a un curso de comunicación no violenta en el trabajo y me ayudó mucho a encontrar los términos precisos para describir cómo es la retroalimentación “buena” o útil y no violenta. Las características que resaltaron durante el curso fueron que la retroalimentación debe ser accionable, específica y amable (ASK por sus siglas en inglés).

Queremos que sea accionable porque queremos sugerirle algo que pueda hacer a la otra persona. Por ejemplo, puedes intentar decirle a alguien más: “El narrador complica entender la historia, creo que podrías cambiarlo” en lugar de sólo decir “No me gusta.” Específico, porque así nos da detalles precisos que podrían mejorar la situación. Por ejemplo, al decir: “Al leer tu testo se me facilitaría más entenderlo si estuviera narrado por el gato en lugar de por una fotografía porque el gato se puede mover y seguir la acción”, de manera alternativa a sólo ser accionable y decir algo cómo: “Tu narrador no es suficientemente claro, yo lo cambiaría”. Finalmente, es esencial ser amable porque la creación siempre involucra sentimientos. A veces puede ser duro recibir retroalimentación. 

Estoy usando ejemplos de narradores porque justamente estoy teniendo muchos problemas con el narrador de mi novela. Para mí ha sido esencial recibir retroalimentación porque, aunque puede identificar que a veces hay detalles que algo no funciona muy bien, he estado trabajando tanto tiempo en el manuscrito que ya no puedo ver dónde están sus debilidades.

Aun en un caso como el mío, donde todos han sido amables y han dado comentarios útiles, la retroalimentación puede doler. No hemos normalizado (o hemos olvidado) que escribir es un proceso lento, que requiere muchas versiones el llegar a un texto hermoso y que un escritor es una persona que requiere de otros para crecer.

Pienso que la retroalimentación amable es particularmente importante en estos tiempos de confinamiento en los que nos sentimos particularmente vulnerables. Siento como si la textura emocional de la vida fuera más delgada. En estos días puedo darme más timepo para disfrutar una galleta deliciosa que antes pero también un comentario puede desatar fácilmente que empiece a sobre pensar las cosas. Aun así, me siento afortunada de tener amigos que me pueden dar retroalimentación y de tener tiempo para leerlos. 

Detalles y enlaces:

  • En estos días estoy tomando el seminario de manuscritos de Veronica Murguía con algunos amigos en el programa  UTV. Ha sido una gran experiencia, pero siento que he sido muy voraz :(. Casi no he tenido tiempo de escribir aquí. Siento que el proceso de recuperación ha bajado mucho mi ritmo habitual y es un poco frustrante adaptarse al cambio. Apenas hace una semana entregue la documentación para una beca local y tuve que cancelar otro taller con amigos que son generosos e importantes para mí. Por un lado quisiera poder hacerlo todo, por el otro creo que debo ser más compasiva conmigo misma.
  • Puedes encontrar más información sobre el A.S.K. en los siguientes enlaces:

Mapas y planes de historias

Por lo general escribo de dos formas distintas. Casi siempre ambas tienden a converger.

La primera consiste en empezar una historia con una idea. Dejo que esa idea descanse en mi mente por un tiempo, quizá un día o dos. Entonces, empiezo a escribir tan rápido como puedo. Escribo y escribo hasta que las ideas dejan de fluir. Casi siempre esto me deja como resultado una historia inconclusa.

La segunda forma en la que suelo escribir es que empiezo con una idea, pero la escribo. Por ejemplo:

El útero es una puerta dimensional.

Dejo que la idea repose en una libreta en particular que tengo designada para ideas. Ahí también escribo cosas que fueron especialmente agradables o temibles para mí en el pasado. Esas notas sobre el pasado, de preferencia la infancia, las empecé a tomar despu{es de leer “Zen en el arte de escribir” de Ray Bradbury. En ese libro, Bradbury comenta qué hacía él para ayudarse a escribir.

No importa si ya tienes un buen pedazo de la historia o solo una oración con la idea principal, siempre ayuda escribir los pasos o etapas principales de la historia.

Digamos que elijo

Digamos que escojo desarrollar la idea del útero como un portal dimensional. Entonces, necesitaría pensar qué va a suceder alrededor de esa idea. Digamos que quiero que mi personaje principal sea un médico, un ginecólogo. Él acaba de dejar la especialidad, entonces:

  1. Un joven ginecólogo acaba de dejar la especialidad.
  2. Atiende dos partos y está muy contento con el resultado.
  3. El ginecólogo se encuentra con uno de sus maestros de la escuela de medicina, el que lo inspiró a dedicarse ala ginecología.
  4. El maestro parece estar fuera de sí. Habla incoherencias acerca de encontrar monstruos en el útero.

Y así sucesivamente. A veces es más sencillo empezar con un pedazo o una versión corta de nuestra historia final, porque nos da la oportunidad de conocer mejor a nuestros personajes. No me encanta hacer biografías porque siento que s epueden volver muy restrictivas para los personajes. Me gusta más tratar de conocer a mis personajes conforme la historia va avanzando sintiewndo qué es congruente con ellos y qué parece no cuadrar con mis personajes. A veces es difícil discriminar esto por nosotros mismos. Hay tres acciones que me parecen muy útiles para lograr personajes consisitentes: leer en voz alta, recibir retroalimentación de otros escritores acerca de la consistencia de los personajes y dejar descansar el texto por un tiempo.

¿Por qué se llama este post mapas y planes de la historia? ¿Dónde está el mapa? Un mapa es una representación simple, un modelo de la realidad, un plan. Puede ser tan sencillo como la lista que ejemplifique aquí y tan complicado como nos acomode. Las listas no son la única forma de hacer esto. Por ejemplo, las líneas del tiempo me parecen muy útiles a la hora de escribir novelas y a veces me gusta escribir una que otra biografía. Sólo lo hago cuando el personaje me ha estado rondando la cabeza durante meses o años y siento que me gustaría tener algo tangible para relacionarme con el personaje. A veces me es más útil hacer dibujos del personaje.

Algunos escritores usan diagramas conceptuales para organizar o estructurar sus cuentos y novelas. Pienso que pueden ser muy útiles pero algunos los siento un poco ajenos. Siento como si al elegir uno me fuera a ser imposible romper us estructura y dejar que mi historia fluya adecuadamente. Pienso que se trata de experimentar y ugar con distintas herramientas hasta encontrar aquellas que nos hagan sentir más cómodos. A veces, la estructura puede ayudarnos a hacer más claros muchos de los aspectos de nuestras historias. en ocasiones, algo tan simple como cambiar la voz narrativa puede volver emocionante una historia aburrida. Explora y encuentra lo que funciona mejor para tí.

Links:

Como usar mapas conceptuales para crear tu novela

El poder de los postits en la vida de un escritor

Organizadores gráficos

Floraciones lilas

Desde hace unas semanas las Jaracmdas han empezado a florear. Las Jacarandas son árboles grandes que florean entre el invierno y la primavera dándole al aire un olor suave y dulce. Sus flores son pequeñas y de color lila. Son muy populares en México. Espero tener unas fotos de ellas para ustedes en unos días.

No me he podido concentrar mucho en mis novelas y cuentos en estos días. El miércoles pasado me enteré de que voy a necesitar una operación. Aún estoy en el procesod e hacerme análisis de laboratorio. En este punto los resultados todavía son bastantes confusos y lo que en un moemtno parece casi inofensivo al otro da la impresión de ser peligroso.

Estos días más bien he estado escribiendo en mis diarios acerca de cómo me siento. También he escrito mis sueños y he tratado de descansar y mantenerme con buen ánimo.

El sábado vi varios árboles de Jacarandas en el camino a obtener los resultados de mis últimos análisis. Recordé que quería escribir una escena acerca de árboles de Jacaranda en una de mis novelas. No he tocado ese manuscrito durante meses, pero creo que me daré un tiempo para adelantar esa parte.

Ese mismo sábado salí a caminar por la mañana y me encontré este amigo. Hizo mucho calor. Se sentía más como un día de primavera que uno de invierno.

Planeaba escribir un post acerca de mis maestros y guías de escritura. Espero hacerlo pronto. mientras tanto descansaré un poco y trabajaré en mis novelas. Espero que ustedes y sus familias se encuentren a salvo.

Mi primera historia fue un sueño

Yo decidí que quería ser escritora hace tiempo. Creo que hace mucho más tiempo del que racionalmente pensaría normalmente. Lo primero que se me vendría a la cabeza normalmente sería pensar que decidí escribir en la preparatoria. Fue en ese entonces cuando empecé a escribir historias con más regularidad y a pensar las primeras ideas para mis novelas. en ese entonces no estaba segura de por qué las escribía. Era divertido. Era lo único importante.

Cree mi primera historia en la primaria y digo que la cree porque no la escribí. Yo no era una niña muy popular ni tenía interés en tener muchos amigos. No recuerdo por qué les dije a mis compañeritos lo que soñé aquella noche. Quizás es que los niños están más orgullosos de sus sueños que los adultos. A lo mejor es natural el querer contarle a alguien que apareció en tus sueños. Como sea, esa noche soñé con todos mis compañeros. Íbamos a la selva gracias a un avión.

Les conté el sueño con todos los detalles que pude recordar. Unos días después inventé un segundo sueño, la segunda parte de la historia. Disfrute contárselos y a ellos les gustó. Me escucharon. Estábamos compartiendo algo importante.

En ese entonces yo no leía mucho. Básicamente tenía comics de las pato aventuras y algunos cuentos clásicos. También tenía algunbos libros de cuentos de Hans Christian Anderson y de los hermanos Grim que me gustaban, pero creo que lo realmente importante fue que mis padres me contaban cuentos antes de dormir cada noche.

Así que, tal vez no exactamente escribir, pero siempre me han gustado las historias y los sueños. Aún hoy en día sigo inspirándome en mis sueños para escribir cuentos y me gusta contarle a las personas cuando sueño con ellas.

Las primeras historias que escribí en la secundaria después de la del avión no estaban del todo bien. Les faltaba algo. Yo quería impresionar, hacer algo “literario” que les gustara a todos. La cosa es que me estaba forzandoa hacer cosas que fueran entretenidas, pero que no eran sinceras.

A veces me doy cuenta de que empiezo a caer en el mismo error: quiero impresionar en lugar de ser fiel a lo que realmente me gustaría escribir. Pienso que es parte del proceso de ser escritor. Para mi se trata de explorar y divertirse siendo sincero. Creo que en un mundo que espera que mostremos una vida perfecta a través de las redes sociales es fácil perderse y olvidar quiénes somos realmente.

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